GINECOLOGÍA FUNCIONAL · CDMX
Prolapso de órganos pélvicos
Sientes que algo “baja” hacia la vagina, que te cuesta vaciar bien la vejiga o que las relaciones se volvieron incómodas. Puede ser prolapso —y tiene tratamiento, con o sin cirugía, según lo que encuentre en la valoración.

Qué es el prolapso de órganos pélvicos
El prolapso de órganos pélvicos (POP) ocurre cuando los músculos y ligamentos del piso pélvico se debilitan y uno o varios órganos —vejiga, útero, recto o cúpula vaginal— descienden hacia la vagina o a través de ella. No es una enfermedad rara: afecta a una de cada tres mujeres a lo largo de la vida, aunque no siempre requiere tratamiento.
Existen varios tipos según el órgano afectado: el cistocele (descenso de la vejiga) es el más frecuente, seguido del rectocele (descenso del recto) y el prolapso uterino o de la cúpula vaginal en mujeres que ya tuvieron histerectomía. Muchas veces coexisten más de uno.
Síntomas que hacen sospechar prolapso
Los síntomas más frecuentes son: sensación de presión o de “bola” en la vagina, dificultad para vaciar completamente la vejiga o el intestino, infecciones urinarias recurrentes, molestia o dolor con las relaciones sexuales, y en prolapsos avanzados, la presencia de tejido visible fuera de la vagina. Los síntomas empeoran al estar de pie o hacer esfuerzo, y mejoran al acostarse.
Un dato importante: el grado del prolapso en el ultrasonido o la exploración no siempre se corresponde con la intensidad de los síntomas. La decisión de tratar se basa en lo que tú sientes, no solo en lo que se mide.

Cuándo está indicado el tratamiento
No todo prolapso necesita cirugía —ni siquiera tratamiento activo. La indicación depende de si los síntomas afectan tu calidad de vida. Los prolapsos leves sin síntomas se vigilan. Cuando hay síntomas, el primer paso suele ser la rehabilitación de piso pélvico y, en casos seleccionados, el uso de un pesario (dispositivo de silicón que se coloca en la vagina para sostener los órganos).
La cirugía se considera cuando el prolapso es sintomático y el tratamiento conservador no es suficiente, cuando hay prolapso de grado III o IV, cuando existe afectación importante de la vejiga o el recto, o cuando la paciente así lo prefiere después de conocer sus opciones.

Cómo se trata el prolapso: opciones quirúrgicas
Cuando la cirugía está indicada, la vía preferida es la mínimamente invasiva. La técnica depende del tipo y grado de prolapso, del plan reproductivo y de si se desea conservar el útero.
Colporrafia anterior y posterior. Corrección de cistocele o rectocele por vía vaginal. Reconstruye la pared vaginal con los propios tejidos de la paciente. Recuperación de 2 a 3 semanas.
Sacrocolpopexia laparoscópica o robótica. Se utiliza una malla de polipropileno para fijar la cúpula vaginal (o el útero, si se conserva) al promontorio del sacro a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Es el procedimiento con mejor evidencia a largo plazo para prolapso apical. La vía robótica ofrece ventajas de visualización y precisión en la disección, especialmente en casos con anatomía compleja. Recuperación de 2 a 3 semanas; retorno a actividad normal en 4 a 6 semanas.
Histeropexia laparoscópica. Cuando se desea conservar el útero. Se suspende sin necesidad de extirparlo.
Recuperación: qué esperar después de la cirugía
La mayoría de las cirugías de prolapso por vía laparoscópica o robótica tienen una estancia hospitalaria de 1 día. La recuperación en casa es de 2 a 3 semanas para actividades cotidianas, y de 4 a 6 semanas para esfuerzo físico, relaciones sexuales y actividad laboral intensa. La cirugía vaginal aislada tiene una recuperación similar o algo más corta en casa, pero puede tener más molestia local en los primeros días.
En la consulta preoperatoria definimos el tiempo estimado de recuperación según la técnica y tu situación particular.
Costo aproximado de la cirugía de prolapso
La valoración prequirúrgica tiene un costo de $1,500 MXN. Incluye revisión de estudios, exploración, plan de tratamiento y resolución de dudas.
El costo de la cirugía varía según la técnica y el hospital. Opero en Hospital Ángeles Universidad, Hospital Ángeles Acoxpa y Clínica Anáhuac. La mayoría de las cirugías de piso pélvico están cubiertas por seguros de gastos médicos mayores, sujeto a autorización. Para pacientes de pago directo, tengo acceso a financiamiento especializado en salud.
El costo exacto se define en la valoración. Lo que no varía: la cirugía no se programa sin que primero entiendas qué se va a hacer, por qué y qué esperar.
Agendar valoración de prolapso
Escríbeme por WhatsApp para reservar. La valoración incluye exploración ginecológica, revisión de estudios previos y un plan individualizado: si hay indicación de cirugía o si empezamos con rehabilitación, y qué sigue en cada caso.
Valoración prequirúrgica $1,500 MXN · Hospital Ángeles Universidad, Ángeles Acoxpa y Clínica Anáhuac · Seguros de gastos médicos mayores sujeto a autorización · Dr. Ignacio Reyes Urrutia · Cédula de especialidad 5114059
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Preguntas frecuentes sobre el prolapso
¿El prolapso es cáncer o algo peligroso?
No es cáncer ni pone en riesgo tu vida. El prolapso es un problema de soporte: los ligamentos y músculos que sostienen los órganos pélvicos se debilitan y estos descienden. Es incómodo y puede afectar mucho la calidad de vida, pero no es maligno. Lo que sí requiere atención médica pronta es la presencia de sangrado, úlceras en el tejido expuesto o dificultad para orinar o evacuar.
¿El prolapso se puede corregir sin cirugía?
En grados leves y moderados, sí hay opciones. La rehabilitación del piso pélvico con fisioterapia especializada mejora el soporte y los síntomas, sobre todo cuando se acompaña de control de peso y manejo del estreñimiento y de la tos crónica. El pesario, un dispositivo que se coloca en la vagina para sostener los órganos, es una alternativa válida y no provisional: hay mujeres que lo usan de forma indefinida con buenos resultados.
¿El prolapso vuelve después de operarse?
Puede volver, y es honesto decirlo antes de operar. La recurrencia es más probable cuando persisten los factores que lo causaron: esfuerzo físico intenso, estreñimiento crónico, tos persistente, obesidad. La técnica quirúrgica también influye. Por eso la cirugía no es el final del tratamiento: el trabajo del piso pélvico y el control de esos factores siguen siendo parte del plan después de operar.
¿Qué riesgos tiene la cirugía de prolapso?
Sangrado, infección, lesión de vejiga, uréter o recto, y dificultad transitoria para orinar en el postoperatorio. Cuando se usa malla, existen riesgos específicos como exposición del material o dolor, por lo que su indicación se evalúa caso por caso y se conversa contigo. También puede aparecer incontinencia de esfuerzo que antes no era evidente, porque la corrección del prolapso cambia la posición de la uretra; esto se anticipa en la valoración.
